Salía el sol al mediodía después de una mañana de otoño lluviosa. Sólo le bastó ubicarse cómodamente donde se colaban los rayos más tibios de ese sol y entregarse a la siesta. Mientras caminaba al trabajo y a la sombra de una sana envidia no pude evitar preguntarme cuál era la parte negativa de la vida del perro.
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jueves, 20 de mayo de 2010
miércoles, 10 de febrero de 2010
Descanso
Calor húmedo en la ciudad, de ese que deja la piel pegajosa. Todavía no salía el sol y una brisa tibia apenas aliviaba la mañana. Quién sabe qué esperaba, de dónde venía, si había pasado la noche despierto. De cualquier forma, nunca un banco de plaza pareció tan cómodo.
jueves, 28 de enero de 2010
Postal de paso
¿Cuántas historias conocerán los bancos de plaza?
¿De qué principios y desenlaces habrán sido testigos?
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